Entendiendo la tristeza y la depresión en el contexto de Asperger (y TEA). Una mirada personal.
La tristeza y la depresión se pueden manifestar de maneras únicas en personas con Asperger, por cómo procesamos el mundo que nos rodea, la dificultad en las interacciones sociales y las emociones propias. El esfuerzo que supone interpretar las señales sociales, comunicarse con otros e incluso los estímulos del entorno puede generar una sensación de aislamiento o agotamiento que se traduce muchas veces en tristeza.
En lo personal, además, tengo una gran tendencia a ser crítico conmigo mismo, confiando y creyendo más en los logros de los demás que en los míos. He ahí otro foco de atención que puede provocar pensamientos depresivos, sobre todo cuando uno siente que no está a la altura de lo que pretende, tanto en el rol dentro de la familia como en lo que se supone que los amigos esperan realmente de uno. Y no es que ignore que tengo habilidades. Pero a veces miro atrás y repaso los pasos andados, buscando puentes, trazando hilos de conexión, y hay cosas que no resultan cómodas. ¿Estuvo bien dejarse usar por compañeros de estudio solamente para encajar en un círculo? ¿Estuvo bien exigirme y ponerlo todo, sin importar quién llevara el crédito y los méritos, solo para decir que tenía amigos? Esa sombra me sigue de cerca y hoy tengo miedo de estar repitiendo el patrón, porque no estoy seguro de las intenciones de la gente.
Mucha gente me considera alegre. Suelo decir cosas graciosas, chistes muy tontos solo para hacer reír. ¿Será también una máscara? Dicen que los payasos se pintan la cara para esconder la tristeza real que hay en sus rostros. ¿Soy un payaso enmascarando mi tristeza?
Me han dicho que el humor es una fortaleza. Pero también sé que es una herramienta estructurada para interactuar sin exponer emociones más vulnerables. Esconderme, otra vez. Lo cierto es que el regreso a mi rincón es gris. No hay sonrisas que duren tanto.
Como sabrán por artículos anteriores, recibí mi diagnóstico a los 47 años. Más adelante les prometo un post específico sobre el tema, porque lo merece. Sigo sosteniendo que fue algo bueno tener dicho diagnóstico, muy completo por cierto. Me permitió conocerme mejor, entender mis porqués, entender lo que soy. Pero a veces uno espera cosas que no debería esperar del círculo cercano. Debemos ser razonables: el mundo no gira alrededor de uno. No pretendo ser egocéntrico. Pero la incomprensión, la frustración de que el resto no comprenda, encontrar las marcas (y el porqué de esas marcas) causadas por años de dificultades no explicadas puede activar sentimientos de pérdida. "¿Y si hubiera actuado diferente?", "¿Y si hubiera tenido mi diagnóstico cuando niño?", "¿Y si no fuera neurodivergente?".
Por otro lado, es conocido que las personas con Asperger (y otros Trastornos del Espectro Autista) tenemos un riesgo más alto de experimentar depresión debido a factores como el rechazo social, la dificultad para encajar, la sobrecarga sensorial y el desafío de regular emociones. Muchas veces aparecen cuadros de depresión clínica, melancolía persistente o sentimientos que son respuestas a las demandas del entorno.
Y esa sombra está ahí. Siguiéndome de cerca. Mostrando su presencia. Desencadenando mis temores. Temiendo que mis puentes se derrumben sin previo aviso, despreciando fortalezas interiores, dejando que mis pensamientos catastróficos rodeen lo que queda de seguridad personal.
Estrategias para manejar estos sentimientos
Si llegaste hasta aquí y algo que lo que escribí "te suena", he buscado algunas sugerencias que pueden ser útiles. Algunas las he ido incorporando personalmente. Si tienes las tuyas, me encantará saber de ellas.
Reconocer y validar la tristeza
- Como persona con TEA, a veces puedes sentir que tus emociones no son válidas porque no las expresas como los demás. Pero tu tristeza es real y merece ser reconocida sin juicio.
- Usa un cuaderno emocional y anota cómo te sientes. Escribe frases sinceras.
- Si te cuesta identificar lo que sientes, usa palabras descriptivas.
Usar el humor como herramienta, pero con intención
- Úsalo auténticamente, no de modo que sea una máscara.
- En el cuaderno emocional puedes escribir algunos chistes apropiados, incluso una sección de "chistes para mí".
- No fuerces el humor si ves que no ayuda en momentos de tristeza. Todo es cuestión de buscar la estrategia correcta.
Crear "islas de calma" para manejar la sobrecarga
- Crear momentos de calma puede ayudarte a recargar y procesar emociones tras una sobrecarga sensorial o el agotamiento social.
- Identifica un lugar tranquilo de la casa donde puedas relajarte por 10 o 15 minutos. Usa tapones para los oídos o auriculares con cancelación de ruido si el entorno es ruidoso.
- Recurre a actividades que te relajen, por ejemplo, leer sobre temas de interés, etc.
- Cuando sientas tristeza, dedica 10 minutos a una de estas actividades antes de interactuar con tu entorno cercano. Puedes comentar sobre lo que leíste con tu familia o amigos luego de eso.
Conectar con la familia y los amigos desde la vulnerabilidad
- Elige momentos tranquilos para compartir algo breve con tus amigos más cercanos y tu familia. Cuenta cómo te sientes.
- Si te es difícil hablarlo, escribe un mensaje. Puedes anotar en tu cuaderno emocional cómo te sentiste al hablar de eso con dichas personas, sus reacciones, etc.
Monitorear señales de depresión
- Lleva un registro en tu cuaderno emocional tomando nota sobre:
- ¿Cómo está tu energía?
- ¿Estoy disfrutando menos mis intereses?
- ¿Tengo pensamientos recurrentes de tristeza o inutilidad?
- Si notas que la tristeza es constante (dura semanas y afecta tu día a día), considera hablar con un profesional, en lo posible con experiencia en autismo.

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